26 mayo, 2009

Hotel HCC Open Barcelona

En Barcelona, que es una ciudad de tamaño considerable, es importante buscar alojamiento cerca del centro y, a ser posible, con alguna estación de metro cerca. Algo muy útil para moverse en esta urbe. No quiero que vuelva a pasarme lo que me ocurrió en Roma. Allí nos alojamos en un hotel en las afueras y cada día perdíamos dos horas en los caóticos transportes públicos de la capital italiana.

Una buena opción de alojamiento en la ciudad condal es el hotel HCC Open de tres estrellas. Destaca por su buena situación, a un paso de la Plaza de Espanya, en pleno barrio del Eixample y a unos 10 minutos andando de la Plaza Catalunya. Tiene cerca dos bocas de metro y no esta muy lejos de la Estació de Sants.

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El HCC (Hoteles Centro Ciudad) Open es un hotel de ciudad, las siglas de la marca son una declaración de su concepto y tiene todas las comodidades de un hotel moderno, incluído, como no, conexión wifi a Internet gratuita. Yo le doy mucha importancia a este detalle, y me niego a alojarme en un hotel donde tenga que pagar por usar Internet. Otra caracteristica útil es que tiene parking, los que conocemos Barcelona y hemos tenido que ir con nuestro coche sabemos lo importante que es.

Otro detalle muy importante a la hora de elegir alojamiento es el precio de las habitaciones. En el hotel HCC Open el precio de una doble es de 80,25 € por día. Es creo, uno de los mejores precios que se pueden encontrar en la ciudad condal en un establecimiento de esta categoría. Tambíen hay la posibilidad de habitación triple en la que el precio por persona y día se queda en algo más de 37 €.

La cadena tiene otros también otros hoteles en Barcelona de varias categorías, destaco el hotel Montblanc en la Via Laietana por su buena situación y el St Moritz el primer hotel de la cadena.

Enlaces de interés:

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18 mayo, 2009

Hotel Silken Al-Andalus Palace Sevilla

Estoy pensando en viajar a Sevilla aprovechando unos días de vacaciones que tengo por ahí guardados y estuve buscando hoteles céntricos, con buena conexión con el aeropuerto y sobretodo con conexión a Internet gratuita wifi, algo indispensable hoy en día. Encontré en la Red el hotel Silken Al-Andalus Palace que está a unos 10 minutos del centro de la ciudad en el barrio de Heliópolis, cerca de la famosa, y fotogénica, Plaza de España y del Parque de María Luisa, con buenas conexiones con el aeropuerto a 8 km, la estación de Santa Justa a 3 km y líneas urbanas de autobuses. Además tiene conexión gratuita a Internet y una original piscina muy útil en esta calurosa ciudad.

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A mi me gustan los hoteles con un diseño sencillo, moderno y funcional como es este. El Silken Al-Andalus Palace tiene 623 habitaciones de 8 tipos distintos, que van desde las lujosas suites de más de mil metros cuadrados de la planta Victorio & Lucchino decoradas combinando el barroco sevillano con toques orientales, a las habitaciones Comfort de 26 m2 y totalmente equipadas, estas últimas son mi opción.

Tiene también dos restaurantes de diferentes categorías con una variada carta que combina sabores tradicionales con últimas tendencias y una extensa lista de vinos.

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Otro punto fuerte de este hotel es su ambiente lleno de luz y rodeado de jardines, nada menos que 15.000 m2 de zonas verdes es ideal para relajarse después de los paseos que me voy a dar tomando fotos de la bonita capital andaluza.

Enlaces


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18 enero, 2009

El Mar Negro o verde de Rumanía

Para el broche de oro de nuestro viaje en Rumanía, nos dejamos la costa del Mar Negro, y bueno, que pena porque no es precisamente lo más bonito. Es una pena que la última impresión que te llevas de un país, que tiene ciudades tan bonitas como Brasov y Sighisoara, castillos como Bran y Peles o los espectaculares monasterios pintados de Bucovina, sea una zona como esta, que recuerda, a esa España setentera de Manolo Escobar y Alfredo Landa en Benidorm, pero con ese toque decadente que esta presente en todo el país. De cualquier manera hay que tratar de verlo todo en esta vida y la zona no deja de ser interesante. Rumanía tiene aproximádamente 245 km de litoral, la mayor parte ocupado por la zona protegida del Delta del Danubio, al sur, desde Constanta hasta Vama Veche en la frontera con Bulgaria, se extiende la costa del veraneo rumano y esa fue la zona en la que pasamos los dos últimos días. El “campamento base” fue Techirghiol a orillas de un laguito del mismo nombre famoso por su barro con propiedades curativas...

Lago Techirghiol

...este viaje lo hicimos usando las técnicas del “haztelo tu mismo” y la improvisación. Desde España sólo reservamos las dos primeras noches en un albergue de Bucarest y para buscar alojamientos, por lo general, nos servimos de Internet, buscando los albuergues en páginas como Hihostels y contactando con ellos directamente para reservar el día anterior a nuestra llegada. Funciono bien casi todo el viaje, pero a partir de Bucovina no fue tan sencillo. En el camping del Delta no había conexión a Internet y a la costa del Mar Negro fuimos sin saber si encontraríamos un alojamiento económico y que cumpliese unas condiciones mínimas. Nos dirigimos hacia Techirghiol, porque habíamos visto los días anteriores, que allí había algún albergue y aunque sin mapa, ni dirección, teníamos la esperanza de la buena suerte. El miedo a no encontrar nada se desvaneció un poco por el camino. A partir de Constanta hacia el sur, cuando ya entras en la zona de veraneo, vimos muchos carteles que anunciaban “cazare” (sitio para dormir), algunos se anunciaban sobre coches, otros sobre los mismos edificios y había mucha gente en los laterales de la carretera con el cartel de “cazare” y meneando un juego de llaves. Desconozco si es una buena opción parar junto alguna de estas personas y preguntar por alojamiento. Llegamos a Techirghiol y no encontramos los albergues, así que paramos junto a un edificio bastante nuevo que anunciaba “cazare”. Preguntamos y nos enseñaron un par de habitaciones. El precio de la elegida, 150 Lei era un poco caro para el dinero que nos quedaba, mi compañera regateo y nos la dejaron por 100 Lei la noche. Pagamos 200 Lei unos 60 € por un mini-apartamento con dos habitaciones grandes y un cuarto de baño a unos 2 km de la playa. Esa noche cenamos en el mismo Techirghiol, un pueblo gris y feo, que cuenta como atracción turístistica con un balneario frecuentado por la tercera edad rumana. Después fuimos hasta Eforie Nord a ver el Mar Negro...

El Mar Negro en Eforie Nord - Rumanía

...Eforie Nord es uno de los centros turísticos de la costa rumana junto con Mamaia y Mangalia. Es... feo, con apartamentos, algún que otro gran hotel y una playa, llena de hamacas. Tiene calles llenas de puestos donde venden los típicos suvenires de playa; I love Romania, etc. junto con santos, vírgenes ortodoxas luminosas y frutas hasta altas horas. También tiene muchos bares, con actuaciones musicales como los los alemanes en Mallorca y en la playa hay unos cuantos locales para la juventud compitiendo por tener la música más alta que el de al lado...

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...al sur de Rumanía y casi en la frontera con Bulgaría esta Vama Veche. En las guías lo describía como un reducto de inconformistas o algo así. No se si hay inconformistas, lo que si vimos fue un montón de tiendas de campaña de jóvenes rumanos, que llegaban hasta allí a veranear en la misma playa. También hay un garito-restaurante con la foto del Che y algunas de sus palabras en español, uno de los sitios más caros donde comimos. Como se ve en la foto de abajo, el mar negro en realidad es verde...

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...lo último que nos quedaba de ver era Constanta, la capital de la zona. Una ciudad de 300.000 habitantes, destartalada como muchas grandes ciudades rumanas, con coches aparcados por todas partes, letreros luminosos, pantallas de leds publicitarias y cables, muchos cables, del tranvía, de la luz, del teléfono... Cansaditos ya reconozco que no le hicimos mucho caso. Buscamos el casino antiguo, que es lo que sale en todas las fotos y que también sale en mi blog (foto de abajo) y nos fuimos a cenar a un libanes para variar un poco...

Constanta

...al día siguiente volvíamos a España. Desde Constanta hasta Bucarest, hay una autopista que no esta terminada en su totalidad. Una carretera de verdad, con arcén, carril de aceleración, señales, sin baches... eso sí, en agosto de 2008 no había una sola gasolinera. En las guías recuerdo que aconsejaba tener cuidado cuando se circulaba por zonas rurales de Rumanía porque no había muchas gasolineras, lo cierto, es que en las zonas rurales no tuvimos problemas con las gasolineras, pero en la mejor carretera de Rumanía, todavía no había ninguna construida y apunto estuvimos de quedarnos sin combustible. El viaje todavía nos reservaba una última aventura, la ronda de circunvalación de Bucarest. Todavía mi cerebro no quiere creer que aquello fuese la ronda de circunvalación de una ciudad de dos millones de habitantes. Una carretera con dos carriles, cada uno en un sentido y que no tendría ni 10 metros de ancho (creo que estoy siendo generoso), como no, estaba en obras y el atasco era monumental. Puede que tardásemos más en recorrer aquel pedazo que en volver desde el Mar Negro. Y ya para terminar, en la cola para el embarque del avión nos despidió un maravilloso anuncio de una urbanización entre el aeropuerto y Bucarest que decía... “Vive como un español en Bucarest...

...En fin, que Rumanía me ha gustado mucho. Cuando antes del viaje comentaba donde pasaría mis vacaciones ese año, hubo reacciones de todo tipo. Mucha gente me animaba e incluso alguna, para mi sorpresa, me comentaba que ya había estado. Otra, aunque en pocos casos, recurría a los tópicos de... te van a robar, esta lleno de gitanos y cosas así. Bueno no me han robado en Rumanía y no sólo eso, me fui con la sensación de que es un país muy seguro en ese aspecto. En lo que se refiere a los gitanos, la verdad que allí no hay muchos, puede que porque estén todos en España y en Italia, además allí se les tiene aún menos amor del que en general se les tiene aquí y enciende un poco el tema de que en Europa se piense que los rumanos son gitanos. Tengo que decir que me gusto mucho la comida, sobre todo un postre que se llama papanaci y que en los restaurantes te suelen poner unos platos enormes de comida. En general comer es más barato que en España. En Bucarest por ejemplo llegamos a cenar alguna noche por 15 € por cabeza, pero en Transilvania y en el Mar Negro lo hicimos por 5 € por cabeza. Lo malo que a mi juicio tiene poco valor es el estado general de las carreteras y como conducen, pero esto no tiene importancia forma parte de la aventura. Pues hasta aquí, espero volver algún día.